martes, 19 de noviembre de 2013

Y sí, es reclamo


¡Yo te adoraba! Y sí, es reclamo… yo te adoraba con el alma, las manos, la piel, la tinta y el papel. Yo te adoraba como adoran las caricias los ciegos, como los soles al amanecer aman al mar. Yo te adoraba con todas y cada una de mis sonrisas, con todos los sueños que platicamos y nunca vieron la luz al nacer.
Sí, es reclamo.
Reclamo mi derecho a sacarte de mi cabeza,  que abandones esta añoranza de ti, a quererte a gritos o silencios, sin las manos o a ciegas, reclamo mi derecho de morir por ti.
Pero te fuiste y me dejaste aquí, sin ti.
Reclamo tu partida, que me hayas dejado con las manos llenas de teamos, que me hayas dejado con las charlas y las ganas de caminar de tu mano, te reclamo que te hayas ido sin preguntarte qué sería de mí, sin mirar hacia atrás, sin siquiera preguntar si yo te amaba o si te llegaría a amar.
Te reclamo con la furia de los infiernos el que te haya ganado el miedo, el coraje o la indecisión, te reclamo el que no estés y que a pesar de eso te terminas de ir, que sea yo la que sufre tu ausencia, la tonta que decidió quedarse con el amor a medio servir.
¡Yo te adoraba y tú lo sabías y aún  así decidiste partir!
¡Soy yo la que se queda con tu nombre en el pensamiento cuando beso sus labios, o cuando sin querer en una charla se me sale tu acento, soy yo la que te ve en cada café negro o cuando escucho una de esas canciones que hiciste para mí!
¡Te reclamo conmigo o te reclamo completamente fuera de mí!

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